Historia de Nuestra Casa en Alquiler en Madrid

La Casa de madrid

Despídete del mundanal ruido. Conecta con la naturaleza.

Rodeada de grandes fincas de caza mayor "El Santo" y "Las Hoyas", esta finca está situada en medio de unas 10.000 hectáreas de encinar con el grado máximo de protección medioambiental y es zona especial de protección de aves. Las más espectaculares son el águila real, el buitre leonado, las abubillas y los abejarrucos en verano.  Se ven muy a menudo gamos, ciervos, jabalíes, zorros, conejos y perdices.

La casa cuenta con dos construcciones unidas pero diferenciadas, la antigua casa alberga la biblioteca, un cuarto de estar y un despacho, que interiormente conecta con la edificación que se añadió posteriormente. El módulo original fue construido a base de granito y adobe en 1904 con el fin de controlar los incendios, por lo que se ubicó en un alto, lo que le aporta vistas panorámicas espectaculares. Un mar de encinas hasta donde la vista puede alcanzar, pudiendo divisar a lo lejos las cuatro torres de Madrid.

En los años 70 un grupo de cuatro amigos compró la finca y se rifaron la casa existente. Sus actuales propietarios, fueron creando con gran mimo el jardín, la piscina, la nave, la caseta de motos, el invernadero, el gallinero, la huerta, la bodega, la viña y los olivos, impregnando su sensibilidad e ilusión en cada proyecto de ampliación.

Viajeros incansables y amantes de lo auténtico, su casa rezuma clase y buen gusto. Antigüedades de familia francesa del siglo XVII y piezas singulares procedentes de Indonesia. Los más lectores disfrutarán de las joyas que habitan en su biblioteca donde podemos encontrar volúmenes de historia, literatura clásica francesa y española, libros de botánica y de viajes fundamentalmente. Los mapas y cartografías antiguas que cubren sus paredes son ejemplares dignos de observación. En el despacho hay libros de derecho y de literatura moderna en francés y español.

La gran chimenea que regenta el salón es una réplica de las antiguas chimeneas francesas de casas de campo del siglo XVIII, construida a partir de una viga de un convento toledano del siglo XV. Las puertas de cuarterones manchegas del siglo XV fueron restauradas con sumo respeto y la de la cocina, de pino, procede de una bodega del siglo XVIII. 

LA FINCA

Es una Finca de monte y dehesa , cuya cobertura arbórea son encinas y enebros en su mayoría. En la ribera del arroyo Hoyones podemos ver fresnos y chopos blancos, algún espino albar y cornicabra, que tiñen de oro y granate el gris del otoño. Los arbustos son fundamentalmente jara y retama, encontrándonos alguna jara estepa y lentisco. Es tierra de aromáticas: espliego, mejorana, santolina, romero, tojo y ruda. Cuando llueve el campo se convierte en una sinfonía de olores potentes y limpios. En primavera se encuentran peonias, tres tipos de orquídeas  y campos de asfodelos, lupinos, malvas, margarita y amapolas... un sinfín de pequeñas  flores:  caléndula, selene, viola, miosotis, pélargonium, hypericum...

En otoño se pueden recoger setas: boletus, macro lépiota procera, pie azul, champiñones, setas de cardo, y senderuelas. En invierno berros en el arroyo y en primavera corujas y espárragos trigueros.

El arroyo Hoyones alimenta un pantano que data de la época romana, aún se ven los restos de la presa medieval y las ruinas del molino que molía todos los cereales de la zona. En 1970 se reconstruyó la presa situada río más arriba, que hoy en día abastece a la casa de agua de riego con placas solares.

La mejor recomendación es salir por la mañana a dar un buen paseo temprano o al atardecer, finalizando con un buen baño en la piscina en verano y en invierno con un baño turco. 

Sus propietarios son una intrépida pareja franco española que se conocieron navegando hace ya 35 años. Dos almas libres que desde entonces recorren juntos los lugares más recónditos del planeta, siempre unidos, pero creando su hogar en esta casa de campo a la que siempre regresan. Sin duda su mejor y más preciado refugio. Ese espíritu aventurero junto a sus lugares favoritos están implícitos en la personalidad de esta acogedora casa, que contagia alegría de vivir con mayúsculas a sus amigos y a todos los que tienen el privilegio de habitarla. Invita al disfrute y nos transporta a la mejor de las vidas que uno pueda imaginar. Una vida alejada de apariencias y de miradas indiscretas, para compartir en la intimidad de la naturaleza, con la esencia de sus singulares propietarios como anfitriones.

Algunas de las fotos que han tomado nuestros huéspedes en su paso por la casa @granjalabellota